A Cádiz vine a robarle un día...

A Cádiz vine a robarle un día...
A Cádiz vine a robarle un día... y ella fue quien me robó, La Vida... La Vida... La Vida...

martes, 22 de marzo de 2011

Disculpas...

Bueno, como veréis, esto no anda, ni palante ni patrás... jajajaja... así que os pido a todos disculpas. He estado bastante liado de trabajo y de lo que no es trabajo. Prometo recuperar el tiempo (aunque eso es imposible y ya lo dijo juancarlos, que el tiempo no se puede parar), pero a partir de mañana se intentará, volviendo a actualizar el blog con lo mejor de lo que me han ido pasando de chirigotas callejeras, así como comentarios, vídeos, pensamientos y demás pamplinas que se me vayan ocurriendo, acerca del concurso del COAC 2011 y como no, del Carnaval de la Calle...

Os dejo con esta chirigota que suena redonda, redonda... y lo dicho, disculpar, pero he estado, yo diría que bastante liado... de más... así que sin más, valga la redundancia, reciban ustedes un abrazo desde Granada y dar las gracias a todos los lectores de este rincón, a los que os pienso ir recuperando poquito a poco...



domingo, 6 de marzo de 2011

Que me rellenen de tu arena...

Que me rellenen de tu arena. 
Que me cosan la boca, pues buena falta me hace. 
Que por ojos me pongan dos botones, 
porque no me hace falta ver más que lo que ya he visto. 
Que mis costuras sean cosidas con hilos,
que manejan aquellos que aun, no se muy bien quienes son,
 y sean cosidas, puntada a puntada. 
Que los parches que con los que tomo forma, 
sean parches de sal. 
Por que me encuentro ahora mismo, 
totalmente descosido.

Buena parte de la culpa, la tengo yo mismo. 
Mejor dicho, tengo toda la parte de culpa. 
Por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa. 
Me encuentro descosido y... 
la sensación me duele y me nubla. 
Estoy totalmente roto. Destrozado.

Solo quedan de mi, algunos retales, 
que me cuestan incluso recoger del suelo. 
Tantos retales y trozos, que son tan pequeños 
que ya he perdido la cuenta en estos días. 
Creo que jamás me recuperaré. 
Los días pasan y yo me siento 
un muñeco de trapo, desgajado, 
amorfo, feo y desecho.

Deshilachado. Y toda la culpa la tengo yo...
Pero aquí sigo, valiente en el desafío.
Sin esperar que nadie venga a jugar conmigo. 
Valiente, pero solo y sin amparo. 
Atravesado por negros alfileres, 
que me traspasan piel, carne, 
corazón y alma, 
si es que un muñeco como yo la posee, 
o la tuvo alguna vez. 

Esa alma que me da vida... 
y siento dentro de mi,
 a pesar de mis costuras malheridas 
y descosidas a partes iguales. 
Solo se, que intentaré seguir haciendo 
contigo un amarre de amor, 
pero te advierto que las cosas del amor, 
son siempre cosas de dos.

Yo te puedo ayudar con el budú, 
pero la magia la debes de poner tu. 
Así que el día que de por fin con mi compañera, 
creo que me daré cuenta enseguida. 
Sentiré que me sobra el mundo si estoy con ella, 
y si ella no está, me faltará la vida.

Le recordaré todas las mañanas lo mucho que la quiero, 
para que nunca se apague el fuego de nuestra pasión, 
el cual trataré de mantener encendido 
con dulzura, ternura y amor. 
Y trataré de no clavarle alfileres en el corazón. 
Nunca me cansaré de decirle bonita.

Estaré pendiente de lo que ella necesite. 
Y en los momento amargos, 
mis besos serán de miel, 
para que se sienta mi amante y una señora
una hembra y una mujer. 
Aunque para los amores..., 
haga ella conmigo budú... 



Dicen los libros de la magia negra
y los escritos de las brujerías,
que para hacerle daño a una persona
hay que esperar que la noche
caiga sobre el día.
Encender una vela negra
y a la lumbre de su luz
elaborar un muñeco
para hacerle vudú.
Alguien encendió la vela
y cortó con la tijera
unos retales de tela
y le daba forma humana.
Las costuras le apretaba
y los rellenó de arena
de una playa gaditana.


Y cortó con su tijera trozo a trozo la bandera
de todos los gaditanos,
para amarrarle los pies,
amarrarlo por el cuello,
amarrarle bien las manos.
Con dos botones le hizo los ojos,
cosió su boca con hilo rojo.
Y haciendo uso de sus poderes
le fue clavando los alfileres.
Pero aquel pobre chamán aprendiz de hechicero
no contaba con la fuerza y el poder
de la magia de febrero.
Y aunque no sea el remedio a nuestros males,
nos inventamos una copla,
nos descosemos la boca
y la cantamos en carnavales.
Quién hace de ti un muñeco roto
y te enreda con sus hilos.
Quién te clava a ti los alfileres
que te llegan al sentío.
Quién clava en tus manos y no te deja trabajar,
quién clava tus pies y no te deja escapar.
Quién clava tus ojos y no ves la realidad,
quién te está quitando las ganitas de luchar.
Quién te pone siempre entre la espada y la pared,
quién te hace a ti daño, dime Cádiz, quién.
El que quiere hacerte daño
y clavarte un alfiler,
que se vuelva contra él.

viernes, 21 de enero de 2011

Las coplas fueron lo de menos... (I)

Las coplas fueron lo de menos. Pero lo de menos, mucho menos, de todo lo que nos deparó la noche. No es por menospreciar ni mucho menos sus tremendas voces. Para nada, el siquiera pensar que no fueron buenas o no estuvieron a la altura. ¿A la altura?... esta gente está muy por encima de las letras que cantan y de sus voces con las que las interpretan. Porque cantan simplemente con el alma en un puño, y en el otro el corazón. Porque impregnan cada rincón de donde actúan, de la sal y la brisa de Cádiz. Porque el pulso se te acelera al compás de un tres por cuatro, loco, loco, que te vuelve "majara" y te transporta hasta el puerto, sin necesidad ninguna de coger el Vaporcito. Porque son simplemente gaditanos de arte y tronío.

Anoche dejaron constancia en Granada de que sus coplas son mucho más que de mostrador y de baches. Son mucho más que un repiqueteo constante y sonante de nudillos contra el frío metal o la madera anudada. Son mucho más, porque las interpretan, las viven, las convierten en oraciones para los fieles a la tacita, y se despojan las risas al mismo son que las lagrimas. Y la música y el amor por Cádiz entonces, cuando menos te lo esperas va y te roza la espalda, y se te mete por debajo del jersey, apartando la camisa y acariciándote la espalda y erizando la piel. Y te llega al corazón, directa... se bien de lo que hablo... tan directa que te nubla hasta la mente...


Anoche nos emocionaron sus voces, que empezaron negras y de la placeta de Antonio Martín, lejos de la esclavitud y que nos hicieron olvidar las penas. Y nos dejaron con ansias de acariciarte y de poderte abrazar, para decirte que te quiero, Cádiz... y bien que te quiero y bien que lo se. Pero más aun después de lo vivido anoche, sabemos todos que el Rembrand no fue el Falla, ni mucho menos pues nada lo es, ni nada lo iguala. Bueno, sí. La calle... la bendita calle al llegar la fiesta típica y popular... pero yo anoche estuve en el paraíso...

Pero si fue una fiesta carnavalera y familiar, acompañado de buenos amigos y conocidos, Alejandro Garcia, Rafael Rodríguez Moya, Javier Olid, Maria del Mar Peña, Felipe Reyes, Ana Ortega, y Carolina Morales Viedma (la chica de murcia, jajajaja). Y fueron momentos donde poder escuchar, soñar, emocionarse, reír, llorar, gemir, cantar, levitar, sentir y todo ello, con la posibilidad de interactuar con ellos en todo momento. Hablarles, pedirles, aplaudirles, abrazarlos, sentirlos, quererlos, y es que no es para menos. Sus voces nos transportaron a los que somos de "puertatierra pa cá" a las noches de radio y auriculares en mitad de la noche. A los ratos que pasamos en el coche escuchando coplas de carnaval. En la ducha, intentando realizar octavillas inalcanzables para el resto de los humanos. O en el salón de nuestras casas, mientras dejamos volar la imaginación para vernos en un lavaero o en una azotea, terminando de meter alguna letra, o el compás de alguna música que no acaba de encajar.


Jose Antonio Lores, nos hizo crujir el pecho con el Oro de Andalucía, comparsa de Don Enrique Villegas y ese inmortal pasodoble a las madres... se nota cuando uno canta con el corazón y está sintiendo lo que en ese momento interpreta. A mi se me escaparon oles unos detrás de otros, porque me emocionó esa voz poderosa al mezclarse con el cariño y el sentimiento de una letra tan dulce y bonita, como para decirle a una madre lo que solo saben decir esta gente cantando.


La luna, que anoche explendida, enorme y redonda, nos daba las buenas noches, se reflejo en las olas de una caleta que envidiosa por bañar las orillas de mi ciudad alhambreña, se retorcia nerviosa en la distancia. Y su plata se reflejó en mi piel, para convertirme en un hombre lobo y sacar mis uñas contra los pobres "pagüatos y pamplinas" que se encontraban en la zona trasera el Pub y que en un principio no se habían dado cuenta de a que íbamos los que estábamos allí. Pero tu, tu... tu que eres humano tan solo ves el humano que hay dentro de mi..., y yo fui hombre lobo anoche y a mucho gusto. Claro que soy de ti, Cádiz... y tu luna es la misma que la de aquí, pero se refleja de distintas y distantes maneras.


Y no todo iba a ser seriedad. Así que con la guasa que caracteriza a las gentes de esta parte de nuestra andalucía, se pusieron manos a la obra para cantarnos unos cuplecitos, con los que la gente se integran en la actuación. Baja la basura Manolo... que buen rato...

Pero tampoco quiero alargar mucho la entrada, y de esa manera dejar siempre algo en la recámara de mi memoria, para futuras entradas en el blog. Porque las habrá. Y porque ahora me encuentro aun tan, tan emocionado y tan contento con lo vivido en la madrugada del día 21 que suma 3, y para mi es impar, que no se ahora mismo por donde seguir escribiendo, para contaros, como mis pies se levantaron del suelo, tantas y tantas veces ayer, que creo sinceramente que perdí la cuenta. Hasta que el agua fresquita de la bahía me mojo los pinrreles y me sacó de mi letargo gaditano... ya era hora de volver a casa... y mañana... mañana ya será otro día, aunque no se me olvide lo vivido aquella noche... porque cualquiera podrá tener una foto con estos artistas que no se la dan de comparsistas, aun teniendo el grandísimo bagaje que esta gente tiene, atesora y lleva ya entre bambalinas... pero pocos como yo guardaran las instantáneas de sus caras amables y bonachonas, y un tanto sorprendidas de que un Granaino, les de coba carnavalera, les saque una sonrisa, y termine dándote un abrazo sincero y un "picha, vamonó pa Cái"...

Gracias Cádiz, Gracias Jose Antonio "Lores", Gracias Gran Visir, y Gracias Ramoni... y de estas ultimas fotos y del buen rato que pasé hablando con ellos, tanto en el descanso como al final de la actuación, prometo otra entrada, porque siempre quedarán en mi recuerdo, sus palabras cercanas, y la terrible y a la vez tremenda y tan buena sensación, de que nos conociesemos de toda la vida, y de que nos podíamos pasar las noches y los días enteros, hablando y cantando cositas de Cádiz, y de su carnaval... pero eso, eso será ya otro día... duerme Cádiz... mi corazón te extraña...


Y el arte de esta tarjeta que José Ramón de Castro Gonzalez, "Ramoni" me dio al salir, y que me firmaron con mucho cariño todos ellos, los tres, impar... hummm... impar, un pedazo de trío. Jose Antonio Lores, me firmo con un abrazo grande. Ramoni, La Voz de Cádiz me dedico otro abrazo grande. Y llegó el Gran Visir y me dijo, "picha, yo te firmo na má y el abrazo te lo doy"... encantado de haberos visto y conocido en Granada. Aquí teneis mi casa, que ya es vuestra, y nos veremos por Cádiz... y eso lo digo yo, que no me gusta prometer... porque anoche las coplas fueron lo de menos... porque ellos "fueron lo que más"...


Pd: algunas de las fotos y los vídeos son de Ana Ortega. Gracias, rubia...

viernes, 14 de enero de 2011

Que no se nos olvide...

Que no se nos olvide... este blog partió con la idea clara de dejar constancia de una de mis "passiones", de uno de mis guiños diarios a la tacita por los que bajo las escaleras de mi casa canturreando o silbando estribillos por todos cantados, que se hicieron inmortales a si mismos, porque los hicimos inmortales los demás. ¿¿Qué sería del carnaval sin el aficionado??... ¿¿Qué sería de la fiesta si no la siguiese nadie, sea de puertatierra pá dentro, o de puertatierra pá fuera??... ¿¿Qué sería de las letras si no fuesen cantadas por el resto de los mortales??... ¿¿Qué sería de las músicas si no fuesen silbadas, tarareadas o simplemente masculladas entre dientes, por los que nunca pisaremos seguramente las tablas del Gran Teatro Falla??... ¿¿Donde quedarían las letras que nos parten el alma, o nos sacan una sonrisa generosa y una carcajada sonora y abierta??... ¿¿Donde se perderían entonces los escalofríos y las destemplanzas de los cuerpos enganchados a las radios en las noches y madrugadas de concurso??... ¿¿Para quien se lanzarían los corazones por la garganta??... ¿¿Para quienes estarían dedicados los tanguillos??... ¿¿y los pasodobles de comparsa??... ¿¿y los chascarrillos de las chirigotas que mascullan letras mejor que ningunas??... ¿¿y las parodias de los buenos cuartetos??...

Que no se nos olvide a nadie, que el Carnaval es para el pueblo. Y el pueblo de Cádiz, ya lo dijo alguien antes que yo, pero lo firmo donde y cuando sea... nace donde le da la gana... aunque ese sitio tenga que ser... Jeréz...


Escucha lo que pienso gaditano
de la rivalidad que no se acaba,
no lo puedo negar, soy jerezano
y entiende que es mi alma la que habla.

La vida nos enfrenta cada día,
enturbia el sentimiento de los pueblos.
Si tú eres el que reina en la bahía,
yo soy un gaditano por derecho.

Si tú no tienes una caña de pescar,
tampoco yo tengo un caballo en mi campo.
Si tú disfrutas tus coplas de carnaval,
yo es que me muero en carnaval cuando te canto.

Si yo presumo del compás que llevo dentro,
Cádiz que siempre fuera cuna del compás,
si yo la gloria con las bulerías tengo,
con tus alegrías tú tienes el cielo.

Si nuestras coplas van cruzando la bahía,
van marcando nuestras vidas
dando calor a miles de presentimientos.
Si nuestros lazos matan las habladurías
de gente que van por la vida
pisoteando sentimientos.

Jerez y Cádiz, pueblos que ni se miran
por cosas de la vida que no te puedo explicar.
Si hay jerezanos que viven en Cádiz,
muchos gaditanos duermen en Jerez.

Y ya basta de cuentos
que lo llevamos dentro,
sueños de Cádiz, sueños de Jerez.
Por Santiago y por Santa María
que acabe la envidia triste y fría
entre Cádiz y Jerez.

La querencia es la querencia...

Desde chico, la querencia es la querencia. Y al final, tarde o temprano termina saliendo. Lo que vemos, lo que escuchamos, lo que sentimos, lo que intuimos, las imágenes que conservamos... nos escondemos tras las puertas y robamos los momentos, para después intentar imitar a los mayores. Ellos son nuestros pequeños dioses. Y en ellos nos fijamos por querencia. Aquí os traigo la historia de una querencia, de mañanas escuchando pasodobles mientras un padre se afeitaba y que cuando cogía la puerta ese niño se disfrazaba con los tipos guardados en un armario por su pequeños dioses, los cuales te marcan muchas veces los caminos... y sí, es verdad que las cosas se llevan en la sangre, porque yo sin ser de Cádiz, sin haber nacido entre vosotros, he sentido y visto a mis hijos canturrear las coplas que yo suelo cantar malamente. Y me han contado que no solo lo hacen en casa, sino que lo hacen en la calle y en el colegio, con sus amigos y compañeros. Los he visto disfrutar de un buen pasodoble. Los he visto reír con una buena chirigota. Los he visto llorar de las risas con la gracia y el ingenio de algún que otro cuarteto. Y se, que eso lo transmitirán a sus hijos el día de mañana. Porque la querencia es la querencia...


Conservo de ti una imagen
era un dia por la noche
mientras te estabas afeitando
cantabas un pasodoble

yo escondio tras la puerta
robando cada momento
para cantarlo en el patio
en el patio del colegio

Yo me ponia tus disfraces
para poder imitarte
tu eras pa mi un artista

Un día de los forjadores
otro de los senadores
hombre del mar fabulista

Desde esa noche bendita
yo quise ser comparsista!!
yo quise ser comparsista!!

Hoy te pido mil perdones
por ser un carnavalero
por pasarme media vida
regalándole poesias a la niña que más quiero!!

Hoy te pido mil perdones
por luchar con mi comparsa
por llevar como bandera
que mi padre no es cualquiera
que salió con Paco Alba!!

Esta letra es para todos esos viejos
esos hombres cuyas vidas disfrazaron
y nos dieron un presente, un futuro y un pasado
Digo yo que lo llevamos en la sangre

Pues me han dicho que mi niño en el colegio
canta copla como la cantó su padre
como la cantó su abuelo!!