A Cádiz vine a robarle un día...

A Cádiz vine a robarle un día...
A Cádiz vine a robarle un día... y ella fue quien me robó, La Vida... La Vida... La Vida...

viernes, 14 de enero de 2011

Que no se nos olvide...

Que no se nos olvide... este blog partió con la idea clara de dejar constancia de una de mis "passiones", de uno de mis guiños diarios a la tacita por los que bajo las escaleras de mi casa canturreando o silbando estribillos por todos cantados, que se hicieron inmortales a si mismos, porque los hicimos inmortales los demás. ¿¿Qué sería del carnaval sin el aficionado??... ¿¿Qué sería de la fiesta si no la siguiese nadie, sea de puertatierra pá dentro, o de puertatierra pá fuera??... ¿¿Qué sería de las letras si no fuesen cantadas por el resto de los mortales??... ¿¿Qué sería de las músicas si no fuesen silbadas, tarareadas o simplemente masculladas entre dientes, por los que nunca pisaremos seguramente las tablas del Gran Teatro Falla??... ¿¿Donde quedarían las letras que nos parten el alma, o nos sacan una sonrisa generosa y una carcajada sonora y abierta??... ¿¿Donde se perderían entonces los escalofríos y las destemplanzas de los cuerpos enganchados a las radios en las noches y madrugadas de concurso??... ¿¿Para quien se lanzarían los corazones por la garganta??... ¿¿Para quienes estarían dedicados los tanguillos??... ¿¿y los pasodobles de comparsa??... ¿¿y los chascarrillos de las chirigotas que mascullan letras mejor que ningunas??... ¿¿y las parodias de los buenos cuartetos??...

Que no se nos olvide a nadie, que el Carnaval es para el pueblo. Y el pueblo de Cádiz, ya lo dijo alguien antes que yo, pero lo firmo donde y cuando sea... nace donde le da la gana... aunque ese sitio tenga que ser... Jeréz...


Escucha lo que pienso gaditano
de la rivalidad que no se acaba,
no lo puedo negar, soy jerezano
y entiende que es mi alma la que habla.

La vida nos enfrenta cada día,
enturbia el sentimiento de los pueblos.
Si tú eres el que reina en la bahía,
yo soy un gaditano por derecho.

Si tú no tienes una caña de pescar,
tampoco yo tengo un caballo en mi campo.
Si tú disfrutas tus coplas de carnaval,
yo es que me muero en carnaval cuando te canto.

Si yo presumo del compás que llevo dentro,
Cádiz que siempre fuera cuna del compás,
si yo la gloria con las bulerías tengo,
con tus alegrías tú tienes el cielo.

Si nuestras coplas van cruzando la bahía,
van marcando nuestras vidas
dando calor a miles de presentimientos.
Si nuestros lazos matan las habladurías
de gente que van por la vida
pisoteando sentimientos.

Jerez y Cádiz, pueblos que ni se miran
por cosas de la vida que no te puedo explicar.
Si hay jerezanos que viven en Cádiz,
muchos gaditanos duermen en Jerez.

Y ya basta de cuentos
que lo llevamos dentro,
sueños de Cádiz, sueños de Jerez.
Por Santiago y por Santa María
que acabe la envidia triste y fría
entre Cádiz y Jerez.

La querencia es la querencia...

Desde chico, la querencia es la querencia. Y al final, tarde o temprano termina saliendo. Lo que vemos, lo que escuchamos, lo que sentimos, lo que intuimos, las imágenes que conservamos... nos escondemos tras las puertas y robamos los momentos, para después intentar imitar a los mayores. Ellos son nuestros pequeños dioses. Y en ellos nos fijamos por querencia. Aquí os traigo la historia de una querencia, de mañanas escuchando pasodobles mientras un padre se afeitaba y que cuando cogía la puerta ese niño se disfrazaba con los tipos guardados en un armario por su pequeños dioses, los cuales te marcan muchas veces los caminos... y sí, es verdad que las cosas se llevan en la sangre, porque yo sin ser de Cádiz, sin haber nacido entre vosotros, he sentido y visto a mis hijos canturrear las coplas que yo suelo cantar malamente. Y me han contado que no solo lo hacen en casa, sino que lo hacen en la calle y en el colegio, con sus amigos y compañeros. Los he visto disfrutar de un buen pasodoble. Los he visto reír con una buena chirigota. Los he visto llorar de las risas con la gracia y el ingenio de algún que otro cuarteto. Y se, que eso lo transmitirán a sus hijos el día de mañana. Porque la querencia es la querencia...


Conservo de ti una imagen
era un dia por la noche
mientras te estabas afeitando
cantabas un pasodoble

yo escondio tras la puerta
robando cada momento
para cantarlo en el patio
en el patio del colegio

Yo me ponia tus disfraces
para poder imitarte
tu eras pa mi un artista

Un día de los forjadores
otro de los senadores
hombre del mar fabulista

Desde esa noche bendita
yo quise ser comparsista!!
yo quise ser comparsista!!

Hoy te pido mil perdones
por ser un carnavalero
por pasarme media vida
regalándole poesias a la niña que más quiero!!

Hoy te pido mil perdones
por luchar con mi comparsa
por llevar como bandera
que mi padre no es cualquiera
que salió con Paco Alba!!

Esta letra es para todos esos viejos
esos hombres cuyas vidas disfrazaron
y nos dieron un presente, un futuro y un pasado
Digo yo que lo llevamos en la sangre

Pues me han dicho que mi niño en el colegio
canta copla como la cantó su padre
como la cantó su abuelo!!

martes, 11 de enero de 2011

Mira... el Falla...


Mira... "... de todas maneras, hay un pequeño matíz en el que no han reparado mis padres. Desde que tenía nueve años, no he hecho otra cosa que escribir y musicar mis poemas. Digo yo que ese don me ayudará a ser algo en la vida. De momento es el carnaval, pero no descarto la posibilidad de cantar por ahí con mi guitarra. ¡Cantar con mi guitarra!... Había olvidado que tengo que operarme y me saquen esos tres extraños cantores que viven dentro de mi cuerpo. Mañana llevaré otro pasodoble que acabo de terminar, uno que habla de Cádiz desde las fotografías que un padre enseña a su hija. Mañana, cuando abra la boca, el cachondeito estará asegurado porque de una tacada hago el tenor, la segunda y el contralto a la vez. Y es que hasta para eso soy un fatiga del carnaval y un precursor..."... Antonio Martínez Ares - Calabazas

lunes, 10 de enero de 2011

Hacemos un trato?...

Hacemos mujer un trato... yo contigo y tú conmigo, te daré lo que tú quieras, ay, ay, si me das lo que te pido... Si me das tu boca, te daré mil besos... préstame tus labios y pondré un te quiero, es un buen principio, ya después veremos. Si pones las dudas, yo pondré los celos. Si me das tu cuerpo... a cambio prometo te daré mi vida. Y si me das tu vida, entonces, te juro, no sé lo qué haría. Si tú pones la piel, yo pongo las caricias,... si me dejas tus noches, serán por siempre tuyos mis días.

Pon la pasión, yo las ganas. Tu pon la carne, yo el alma, yo soy leña, tú eres fuego. Abre tu cielo que yo seré tu ángel de la guarda. De tu sed seré la fuente como tu eres del sol ardiente sombra que calma. Pon las lágrimas si tienes que yo de ti seré consuelo. No lo dudes trae tus miedos que seré yo tu guerrero. Pero no me digas que no, que tu eres pan y yo el hambre, yo herida y tu mi venda. Eres lecho de mis sueños, la risa en mis penas. Mujer dame libertad para que te quiera... que quiero quedarme preso junto a tu vera.

domingo, 9 de enero de 2011

Naufrago


No hay nada como la soledad de sentirse naufrago en medio de la nada. Pero de todo lo malo se termina sacando algo bueno. Sentirse perdido en la isla donde las acacias mecidas suavemente ven ponerse el sol día tras día, no debe de ser tan malo. Es incluso hasta aconsejable. Yo, un día me hice a la mar, con la intención de sentirme seguro. Levanté anclas, creyendo seguramente de manera equivocada, que al dejar atrás tantas cosas y tan diversas experiencias me sentiría mejor. Quizás, liberado. Navegué todos los océanos posibles y peleé contra los imposibles. Mi mástil, aquel que sujetaba las velas de mi intrépido barco, se partió por la mitad dejándome a la deriva. Las noches se hicieron entonces, cerradas, largas y peligrosas. Y aun creyendo ser un lobo de mar que pareciese tenerlas todas consigo, me venció este naufragio...

Reventé el casco de mi embarcación contra las escolleras, y cuando quise acordar, me despertó el perfume de la mar. La playa solitaria y los restos de mi naufragio, no alentaban gran cosa. Mi alma, perdida en la inmensidad del banco de coral, se sentía triste y desamparada. Y aun no se porqué me salvé, quizás fue gracias a Dios... y entonces me dio por pensar... "el motivo de que esté vivo, serán las batallas que aun me quedan por ganar... los tesoros por enterrar y los que encontrar y disfrutar... las maravillas que ver y lo nuevo por experimentar... la gente por conocer y con la que compartir mil y un estribillos,"...

Así, que lo miré desde esa perspectiva, y me convencí, de que es muy bonito ser un naufrago de ti, aun en la distancia...